ración a San José (4)

¡Acuérdate!
¡Oh castísimo esposo de la Virgen María y dulce protector mío, San José, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han invocado tu protección e implorado tu auxilio haya quedado sin consuelo!
Animado con esta confianza, vengo a tu presencia y me encomiendo fervorosamente a tu bondad. No desatiendas mis súplicas, oh padre adoptivo del Redentor, antes bien acógelas propicio y dígnate socorrerme con piedad.
Amén.