Oración por la sanación



En nombre de Dios Padre,
Dios Hijo y Dios Espíritu Santo
te alabo, te adoro y te amo con todo mi corazón.

Y agradezco por enviar a tu Divino hijo
nuestro Señor Jesucristo
quien se entrego por nosotros en la Cruz.

Acudo ante Ti sabiendo que estas siempre
a nuestro lado y que todo lo ves,
que nunca nos abandonas y todo lo sabes.

Tú que conoces el camino de los justos
en tú ley hoy medito ante ti Señor.

Tú que nos concedes vida en abundancia
y eres medico verdadero y dador de salud,
Tú que eres el buen pastor y cuidas de tú rebaño
se que contigo nada me faltará.

Te ruego mi Señor que desciendas y me
concedas tú protección y amparo,
apelo a tú infinito amor, clemencia y bondad,
ten misericordia de mi, oh Señor
porque estoy enfermo, sáname
oh Señor de esta enfermedad (...)
y solicito ante ti mi Dios, padre y creador
la gracia de la salud y mi sanación.

Tú q dijiste "Yo soy la resurrección y la Vida"
y que llevando en Ti mismo nuestras
enfermedades, curabas males y dolencias
de cuantos se te acercaban.

Padre Amado, tócame en este momento
con tus manos sanadoras,
porque creo que tu voluntad para mí es estar bien
en cuerpo, mente, alma y espíritu.
a Ti acudo lleno de seguridad y esperanza
para implorar de Tú Sagrado y Divino Corazón.

Señor Jesús compasivo que el ciego de Jericó,
estaba sentado en el camino y él te decía en voz alta
"Jesús hijo de David, ten piedad de mi",
y Tú le respondiste
"Recuperá tú vista... tú fe te ha salvado",
y al momento pudo ver.

Te pido con toda mi fe:
Señor devuelveme la salud,
expulsa todo lo que no debería estar en mí
arranca cualquier célula enferma y anormal.

Abre cualquier arteria o vena bloqueada,
reconstruye y repone cualquier área dañada.
remueve toda inflamación y limpia toda infección
por el poder de la poderosa Sangre
de Nuestro Señor Jesucristo.

Dios omnipotente permiteme morar en tu abrigo,
Tú que eres eterna salud de los que creen,
escuchame en bien de tus siervos enfermos,
por quienes imploro el auxilio de Tú misericordia;
Oye mi voz y mis suplicas
e inclina ante mí Señor Tú oído;
Por tanto, te invocaré todos mis días.

Pues tú librarás mi alma de la enfermedad,
mis ojos de las lágrimas, y mis pies de resbalar;
Tomaré de Ti mi copa de la salvación
e invocare Tú nombre Señor Dios padre amado;
Bendito sea Dios, que no echó de sí mi oración,
ni de mí su misericordia.

Mas ciertamente me escucha
y atiende a la voz de mi súplica,
y que al recobrar la salud,
te alabaré con todo mi corazón, cantare tus alabanzas
y daré en Tú ferviente iglesia acción de gracias.
Por Cristo nuestro Señor.

Amén.




Luis Ruiz